La tendencia de remarcar los precios de los autos, harán que los concesionarios pierdan su clientela en un futuro


Muchos concesionarios escrupulosos, han convertido a su favor la continua escasez de inventario de automóviles, incluso cuando los fabricantes de automóviles han estado aumentando los precios para compensar sus propios crecientes costos y recortes de producción.

Si tuvo suerte y compró un vehículo nuevo el año pasado, es probable que haya pagado el precio de lista, pero lo más probable es que también ese precio de lista haya tenido tarifas y sustanciales márgenes agregados al precio de fabrica base (MSRP).

Según el sitio Kelley Blue Book, el cliente promedio de vehículos nuevos, desembolsó un récord de $48,182 dólares en julio como resultado de esta problemática de desabastecimiento,

Eso fue un aumento mensual de $139 dólares o el 0.3%. Y el precio de transacción promedio aumentó $5,126 dólares o el 11.9% desde julio del 2021.

Si bien muchos compradores sintieron que tenían pocas opciones, el fuerte aumento en los precios, de hecho, la sensación de sentirse estafados, podría crear futuros dolores de cabeza tanto para los concesionarios de automóviles como para los fabricantes de automóviles.

Ahora, la tendencia es que muchos compradores prometen nunca volver a su concesionario, y un gran número también dice que nunca más comprará de una marca que sienten que se aprovechó de ellos, al menos según un nuevo estudio de Gfk Automotive.

Una tendencia que está llegando a la hostilidad

Una firma de investigación dijo en un análisis del estudio, que la hostilidad está ganando impulso a la una rápida velocidad como resultado de estas concesiones de los fabricantes hacia los distribuidores y las decepciones de los consumidores.

El estudio también encontró sentimientos negativos igualmente fuertes hacia las propias marcas de automóviles, ya que la tendencia ha dejado de que existe una “casi” hostilidad dirigida a los concesionarios en particular.

El estudio de Gfk muestra que el 80 % de los compradores estadounidenses pagaron un precio de fabrica más alto en mayo y junio de este año.

Estudios anteriores encontraron que la cifra estaba típicamente en el rango de un solo dígito. Entre los que pagaron más que la etiqueta, el estudio encontró:

El 34% pagó tarifas de las que nunca antes había oído hablar.
31% compró un modelo que no era su primera opción.
30% siguen comprometidos con las características que querían.
30% compró a un distribuidor autos que no eran su primera opción.

Concesionarios y vendedores en la cuerda floja 

La creciente tendencia de remarcar mas alto los precios de fabrica, ha generado mucho más que remordimiento del comprador. Tres de cada 10 de estos compradores aconsejarían a otros que no utilicen su concesionario. Eso es el doble de lo que recomendaría contra un distribuidor que cobró el precio de fabrica o menos.

Un tercio de los clientes dijeron que no regresarán al concesionario para recibir servicio. Esas son especialmente malas noticias para los codiciosos distribuidores, ya que generalmente ganan más dinero con el servicio, que con las ventas y cuentan con que ese lado del negocio continúe durante años, mientras no termine de explotar la venta de autos eléctricos.

Los concesionarios no son los únicos que sienten la ira de los consumidores

Alrededor del 27 % de los que pagaron más del precio de fabrica dijeron que nunca volverían a comprar la misma marca. Entre los que pagaron la lista o menos, la cifra fue solo del 10%, señaló Gfk.

Los precios de los autos nuevos han subido como un reloj a lo largo de los años, pero el COVID-19 interrumpió la fórmula normal y el reloj funciona mas rápido de lo normal.

Durante los primeros meses de la pandemia, cuando colapsaron las ventas de vehículos motorizados en EE. UU., los fabricantes de automóviles aumentaron los incentivos para atraer compradores, ya sea comprando en línea o en las salas de exposición que a pesar de todo permanecían abiertas.

El costo de la pandemia

Llego la pandemia y de ahí llegó la escasez de semiconductores, justo cuando la economía se recuperaba y los compradores volvían al mercado. Con la producción incapaz de satisfacer la demanda, los concesionarios se encontraron con pocos vehículos en sus lotes.

Este año, los inventarios promediaron menos de 1 millón de autos, camionetas y crossovers en comparación con una norma cercana a los 3 millones.

Los incentivos se redujeron rápidamente y los distribuidores pronto siguieron eliminando sus propios descuentos. Pero muchos también comenzaron a agregar márgenes y tarifas y, en algunos casos, a exigir a los compradores que compraran opciones cuestionables.

Algunos concesionarios han puestos sobreprecios de $5,000 dólares o más en productos populares como el Kia Telluride son comunes, y los modelos especiales, como el Chevrolet Corvette, o el Porsche 911, o el Taycan, tienen primas que en algunos casos, superan los $50,000 dólares.

Precios con márgenes engañosos

El fuerte aumento en los precios de los automóviles resulta engañoso. En muchos casos, los compradores de autos de nivel de entrada han estado sentados al margen, esperando alguna oportunidad o sosteniendo su viejo auto.

Las ventas bajas de autos de nivel de entrada, ha sido alentado por los fabricantes de automóviles, que volcaron su producción a modelos de alta gama para maximizar los márgenes.

Según dijo Julie Kenar, vicepresidenta sénior de GfK AutoMobility: “Los efectos extremos de las fallas en la cadena de suministro y la inflación, pueden parecer una tormenta perfecta, que exige prácticas de fijación de precios sin precedentes”.

“Pero los fabricantes y distribuidores deben pensar más allá de los problemas actuales para proteger sus marcas a largo plazo”, enfatizó Kenar.

“Si bien pagar por encima del precio de fabrica puede no parecer muy diferente a simplemente pagar el precio de lista, nuestra investigación muestra que los sentimientos negativos generados son mucho más fuertes y más amenazantes para los negocios futuros”, agrego Kenar.

Los medios sociales esta lleno de clientes disgustados con las practicas de los concesionarios, y con la llegada de los autos eléctricos que no necesitan mucho o casi nada de mantenimiento, algunos concesionarios pagaran caro esta bonanza de hoy, que puede llevarlos al fracaso mañana. Si no pregunten como se maneja Tesla.

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