Tesla ha lanzado esta semana el Cybercab, un vehículo eléctrico de dos plazas concebido específicamente para operar como robotaxi que ya presta servicio en Austin, Texas. El Tesla Cybercab es un coche completamente autónomo y no puede ser conducido por una persona, porque no tiene volante ni pedales.
Un vehículo de este tipo también podría prescindir del parabrisas: el sistema de conducción autónoma usa cámaras para reconocer el entorno y el tráfico, y no hay un conductor que necesite ver lo que sucede delante del coche. Sin embargo, el Tesla Cybercab y todos los coches autónomos que se han desarrollado hasta la fecha disponen de parabrisas, y existen numerosas razones para hacerlo. De lo que sí ha prescindido este modelo es de la luneta trasera, que deja de tener una utilidad práctica.
Las cámaras frontales del sistema de conducción autónoma del Tesla Cybercab están alojadas en el parabrisas. Estas cámaras han de ser recalibradas tras una sustitución del parabrisas para asegurar que el sistema funcione de forma precisa y segura. Esto es de vital importancia en vehículo autónomo, que necesita una precisa percepción de su entorno para interpretar correctamente las distancias, la trayectoria de la carretera, los carriles, otros vehículos, peatones y obstáculos.
1. Aporta visibilidad frontal. El Tesla Cybercab elimina el puesto de conducción, no la relación visual de los pasajeros con el exterior. Los pasajeros de un robotaxi siguen queriendo saber hacia dónde se dirige el coche, qué ocurre en una intersección, por qué se detiene o dónde está parando. Por este motivo, además de parabrisas, el Cybercab dispone de limpiarabrisas y de función de desempañado en el sistema de climatización.
2. Facilita la orientación. El parabrisas facilita la orientación de los pasajeros, por ejemplo, para reconocer el destino, saber por dónde está parando el coche o decidir si necesitan solicitar una detención en algún punto porque ha cambiado de opinión respeto al recorrido inicial; o también en una situación de emergencia. Poder observar directamente el entorno tiene utilidad evidente durante esas situaciones.
3. Cinetosis: evita o reduce los mareos. Ver la carretera y, sobre todo, disponer de visión frontal del movimiento, ayuda al cerebro a hacer coincidir la información visual con las aceleraciones que percibe el sistema vestibular, lo que reduce el riesgo de cinetosis. Un estudio *1 realizado en tráfico real con pasajeros de vehículos autónomos comprobó que restringir la visión hacia delante aumenta significativamente el mareo. No tener visión exterior frontal produjo niveles similares a viajar con los ojos vendados. La visión lateral por las ventanillas laterales no ofrece el mismo efecto.
4. Aumenta la confianza y la sensación de seguridad. Viajar en un vehículo completamente cerrado, sin poder ver qué sucede delante, puede generar inquietud: el pasajero no sabe por qué el coche frena, cuándo va a girar, qué obstáculo ha detectado o si se aproxima a otro vehículo. El parabrisas permite anticipar visualmente esas situaciones y entender mejor las reacciones del sistema autónomo, reduciendo la sensación de viajar “a ciegas” dentro de una caja cerrada. Aunque el ocupante no pueda intervenir en la conducción, poder observar la carretera y comprobar cómo responde el vehículo aporta una mayor sensación de control, confianza y seguridad durante el trayecto.
5. Mantiene una experiencia reconocible. El parabrisas actúa como un elemento de continuidad psicológica entre el automóvil convencional y el vehículo completamente autónomo. Los coches como el Tesla Cybercab ya no necesitan un conductor, pero mantener elementos familiares como el parabrisas facilita su aceptación por parte de los usuarios, al conservar códigos visuales y espaciales propios del automóvil convencional y evitar una ruptura demasiado brusca con la experiencia de viaje a la que estamos acostumbrados.

6. Aporta luminosidad. El parabrisas es la principal superficie acristalada del coche y contribuye directamente a crear un interior más luminoso. En un vehículo como el Cybercab, prescindir del parabrisas obligaría a compensar la pérdida de luz natural mediante otras superficies acristaladas o iluminación artificial.
7. Reduce la sensación de claustrofobia. Sustituir el parabrisas por un frontal completamente opaco convertiría el habitáculo en un espacio más cerrado, lo que podría resultar incómodo para pasajeros sensibles a los espacios confinados. El parabrisas amplía el campo visual, aporta una conexión directa con el exterior y permite percibir de forma natural el movimiento y el entorno, haciendo que el interior resulte más abierto y menos parecido a una cápsula cerrada.
8. Aumenta la sensación psicológica de espacio. El parabrisas amplía la sensación de espacio de un habitáculo, haciendo que el interior se perciba más abierto y amplio. En un coche autónomo, donde el pasajero pasa a ocupar el centro de la experiencia, esa percepción de amplitud puede contribuir de forma directa al confort durante el viaje. Esto es especialmente relevante en un vehículo compacto y de dos plazas como el Cybercab.

9. Convierte el propio recorrido en parte de la experiencia. En un coche autónomo el pasajero ya no tiene que dedicar su atención a conducir y puede emplearla en observar el entorno. El parabrisas es una gran ventana hacia el paisaje, la ciudad o los lugares por los que transcurre el trayecto. Esto cobra especial sentido en desplazamientos turísticos, rutas panorámicas o recorridos urbanos.
10. Permite integrar funciones de realidad aumentada. El parabrisas puede convertirse en una gran superficie de información capaz de superponer contenidos digitales sobre el entorno real. En un vehículo autónomo, donde el pasajero ya no necesita concentrarse en conducir, esta tecnología abre nuevas posibilidades: desde mostrar información contextual durante un recorrido turístico hasta señalar puntos de interés, restaurantes, tiendas, monumentos o sugerencias de destino en tiempo real. Así, el parabrisas deja de ser solo un elemento transparente y se convierte en una interfaz entre el viaje, el entorno y los servicios digitales.
Fuente: Carglass España













