Un nuevo estudio de Postman Law revela que 1.565 conductores involucrados en accidentes mortales presentaban simultáneamente tres factores de riesgo: conducción bajo los efectos de sustancias, exceso de velocidad y falta de uso del cinturón de seguridad. Esto equivale a uno de cada 27 conductores analizados.
Otro 43% presentaba al menos uno de estos tres comportamientos. Los accidentes nocturnos registraron una mayor proporción de víctimas que no llevaban puesto el cinturón de seguridad (56%), frente al 41% en accidentes diurnos.
Los resultados del estudio, basados en datos federales de 2024 sobre accidentes mortales, abarcan a 41.912 conductores de vehículos de pasajeros involucrados en dichos siniestros.
Hallazgos claves:
– 1.565 conductores presentaban simultáneamente conducción bajo los efectos de sustancias, exceso de velocidad y falta de uso del cinturón de seguridad; esto representa el 3,7% de los conductores analizados.
– Más de cuatro de cada diez conductores (43%) presentaban al menos uno de los tres comportamientos.
– El grupo de «triple riesgo» equivale aproximadamente a uno de cada 27 conductores del conjunto de datos.
– La presencia de alcohol alcanzó el 61% alrededor de las 2 a. m., la proporción más alta registrada en cualquier franja horaria.
– El exceso de velocidad alcanzó el 40,6% en esa misma franja de las 2 a. m.
Por qué esto es importante ahora
El 3 de agosto, la NHTSA lanzó un programa de subvenciones dotado con 20 millones de dólares, denominado «Innovative Traffic Safety Enforcement» (Aplicación innovadora de la seguridad vial). El plazo de presentación de solicitudes para la Fase 1 finaliza el 3 de septiembre a las 5 p. m. (hora del este).
Los fondos se destinan a sistemas de análisis predictivo que ayudan a determinar dónde y cuándo desplegar a los agentes. La conducción bajo los efectos de sustancias, el exceso de velocidad y el uso del cinturón de seguridad se abordan dentro de este mismo programa. El estudio mide precisamente la coincidencia de factores que estas subvenciones pretenden combatir.
Las estrategias de vigilancia y control siguen centrándose en infracciones individuales. Una intervención policial suele clasificarse como una detención por exceso de velocidad o por conducción bajo los efectos del alcohol (DUI), pero rara vez se aborda como ambas cosas a la vez. Sin embargo, los datos apuntan en otra dirección: los conductores de mayor riesgo en este conjunto de datos no pueden definirse por un único comportamiento.
La cifra del 43% cuenta la historia más amplia: más de cuatro de cada diez conductores presentaban al menos un factor de riesgo documentado al sufrir un accidente mortal. Los 1.565 conductores mencionados representan el caso más extremo, ya que acumulaban los tres factores.
Es durante la madrugada cuando estos comportamientos tienden a acumularse. La incidencia del consumo de alcohol alcanzó su punto máximo del 61 % alrededor de las 2 a. m. El exceso de velocidad llegó a su máximo del 40,6 % en esa misma franja horaria. La proporción de fallecidos que no llevaban puesto el cinturón de seguridad aumentó del 41 % durante el día al 56 % tras la caída de la noche, lo que supone una diferencia de 15 puntos porcentuales.
La brecha en la fiscalización
La fiscalización del tráfico se estructura en torno a infracciones individuales. Una intervención policial suele responder a un exceso de velocidad o a una conducción bajo los efectos del alcohol (DUI), pero rara vez se aborda como una combinación de ambas.
Este enfoque resulta eficaz para imponer multas, pero es menos efectivo a la hora de identificar a los conductores con mayor riesgo de morir o de causar la muerte de otra persona.
El grupo de 1.565 conductores constituye el ejemplo más claro: ninguna categoría de infracción por sí sola habría permitido detectarlos. Solo se distinguen claramente cuando se analizan los tres comportamientos en conjunto. Se trata, por tanto, de una cuestión de análisis de datos más que de una cuestión policial.
Sobre el estudio
Una investigación realizada por Postman Law analizó a 41.912 conductores de vehículos de pasajeros implicados en accidentes mortales, utilizando registros federales de siniestralidad de 2024.
El análisis examina cómo la conducción bajo los efectos de sustancias, el exceso de velocidad y la falta de uso de sistemas de retención se presentan de forma conjunta —y no aislada—, desglosando los resultados según la hora del día.
Fuente: Postman Law













